| Lo que me das |
| Es aliciente que borra mis desventuras |
| Y es que tú escencia tan pura me entrega sin mezquindad |
| Y en cada gota de amor que pruebo en tus labios |
| Descubro lo extraordinario de lo que es felicidad |
| Y es que jamás |
| Había sentido que realmente me quisieran |
| Si llegó mi primavera, no es una casualidad |
| Porque contigo ya todo tiene sentido |
| Si ayer todo fue fingido, hoy hay amor de verdad |
| Y es que tú piel me insistó a quererte |
| Y si tengo un día sin verte me embarga la soledad |
| Pues el brillo de tus ojos es para mí un gran tesoro |
| Lleno de dilucidad |
| Y en cada beso de tu boca me sumerjo |
| En un paraíso tierno de tu gran divinidad |
| Siento que grita mi alma lo que había soñado |
| Que en tu alma haya encontrado para sí su otra mitad |
| Lo que tú me das es algo difícil de encontrar |
| Es un sentimiento que no tiene fecha de caducidad |
| Decidir, eso es para la eternidad |
| Es un regalo que tú me das |
| Lo que me das |
| Irresistible siempre ha sido para mí |
| Si desde el día que te vi no es ninguna novedad |
| Que cautivaras mi corazón de poeta |
| Que es sensible a la belleza |
| Amarte es mi realidad |
| Encontrarás, eternamente en mí el hombre que te adora |
| Que en su querer atesora para ti fidelidad |
| Quien se enloquece en desbordadas pasiones |
| De nuestros dos corazones, ya hicimos una unidad |
| Y es que somos uno para el otro |
| Y no existe entre nosotros rasgo de fragilidad |
| Te hice mía, me hiciste tuyo |
| Y fundimos el orgullo en nuestra mutualidad |
| Cada caricia, cada palabra y gemido |
| Llevan un toque atrevido de amor y complicidad |
| Lo que tú me das es sortilegio incesante |
| Pues no pierdo ni un instante de amarte a profundidad |
| Lo que me das |
| Lo que tú me das es algo difícil de encontrar |
| Es un sentimiento que no tiene fecha de caducidad |
| Decidir, eso es para la eternidad |
| Es un regalo que tú me das |